Características del Desarreglo Intervertebral Menor del Atlas (DIM)

A nivel dorso-lumbar, las causas mecánicas más frecuentes de Desarreglo Intervertebral Menor incluyen mala postura, mala distribución de cargas al levantar pesos, traumatismos producto de caídas o accidentes, mala ejecución de esfuerzos físicos, problemas estáticos, etc. Sin embargo, el Desarreglo Intervertebral Menor del Atlas, obedece principalmente a traumatismos obstétricos o traumatismos mecánicos a lo largo de la vida (en la práctica de deportes, accidentes de auto, caídas de la propia altura, etc.)

Por lo general, los Desarreglos Intervertebrales Menores dorsales, lumbares y sacros tienen causas viscerales. Dentro de éstas, las más frecuentes son todas aquellas en las cuales un órgano o víscera irritada potencia la irritación vertebral, p.e. descenso de vejiga, megacolon o hígado graso. En relación con el atlas, la única evidencia que se ha encontrado a este respecto es a nivel de la unión bulbo-medular, cuya afectación propicia o agrava el Desarreglo Intervertebral Menor ya existente.

Las molestias (signos y síntomas) de los Desarreglos Intervertebrales Menores no necesariamente son de carácter permanente. A menudo, se manifiestan mudas, leves o episódicas. La característica fáctica más relevante de un Desarreglo Intervertebral Menor del Atlas es el Síndrome Superior Cruzado, que consiste en un desequilibrio profundo entre la musculatura anterior y posterior de la espalda alta, que lógicamente se irradia a cervicales, hombros y tórax. Esto propicia el acortamiento de trapecios y esternocleidomastoideo, elevador de la escápula así como inhibición del redondo menor y mayor, serrato mayor y romboides así como supraespinoso e infraespinoso. Biomecánicamente, dicho síndrome se expresa por la hiperextensión del occipital, atlas y axis, lo cual da como resultante una anteriorización de la cabeza, la cual debilitará los músculos flexores del cuello y tonificará en exceso a la musculatura suboccipital (hipertono).

El nivel de molestias físicas, energéticas y emocionales que pueda experimentar una persona con Desarreglo Intervertebral Menor del Atlas es directamente proporcional al nivel de Desviación Cráneo-Caudal del Atlas y al umbral personal de dolor. Por una parte, a mayor compresión de los cóndilos occipitales entre las facetas del atlas, mayor será la variación de los pulsos del LCR y del mecanismo fascial longitudinal del cuerpo. Por otra parte, a mayor Desviación Cráneo-Caudal del Atlas, mayor será la irritación sobre los tractos espinotalámicos y espinocerebelares, lo que da lugar a una fuerte perturbación de las vías del dolor. Por último, afectaciones de los niveles de CRF (Factor Liberador de la Corticotropina), producto de un trauma emocional a temprana edad influyen en la hipersensibilización de las vías del dolor, lo que explica por qué hay una componente emocional profunda en la percepción del dolor.

La Desviación Cráneo-Caudal del Atlas propicia el hipertono de los músculos suboccipitales y la fatiga de ligamentos como el alar, cruciforme y cervical posterior. De no revertirse a tiempo dicha situación, la propiocepción alterada de tales músculos afectará la capacidad correctiva de la musculatura cervical y así, las estructuras que resultarán principalmente afectadas serán los husos musculares, las uniones neuromusculares y el órgano tendinoso de Golgi. Como respuesta a ello, el cuerpo presentará reflejos miotáticos distorsionados que redundarán en bandas de celulalgia y fibrosis.

La retroalimentación entre la musculatura suboccipital y el atlas es responsable de la persistencia del Desarreglo Intervertebral Menor del Atlas en la medida que el feedback incoherente de estos músculos produce hipertono, depleción de oxígeno al tejido, nocicepción hiperestimulada, inflamación y/o irritación crónica local. A esta persistencia producto del feedback se le conoce como “Síndrome Reactivo” que consiste en emisión distorsionada del encéfalo hacia los tejidos blandos, lo cual aumenta la respuesta inmune a la inflamación por parte de los macrófagos y estimula la proliferación de los fibroblastos, quienes incrementan el número de uniones cruzadas de las fascias, produciendo así su acortamiento. Esta es la principal razón por la cual, el método AtlasPROfilax trabaja sobre los músculos suboccipitales para romper así el feedback distorsionado que mantiene a la vértebra atlas en un Mal Ángulo de Rotación.

El Desarreglo Intervertebral Menor del Atlas suele dar origen a puntos miofasciales dolorosos. Esto se explica por la hiperreactividad del encéfalo y tallo cerebral que se traslada a los tejidos blandos (músculos, fascias, ligamentos) y desencadena así los disparadores de dolor Miofascial a distancia, conocidos como Puntos Gatillo. Es común desatar cefalea, mareo, dolor ocular o mandibular al testear los músculos suboccipitales, lo cual simplemente verifica el estado defensivo en el que se encuentran.

Las repercusiones del Síndrome Reactivo también influyen sobre la economía del organismo. El hipertono, la excesiva actividad muscular y el sobre-estímulo inmune hacia el tejido conectivo son factores que conducen a fatiga general del cuerpo, aumentan la frecuencia cerebral y por tanto, bloquean el sueño reparador y la capacidad analítica del individuo.