Hipersensibilidad y trastornos de los nervios intestinales

Cómo AtlasPROfilax® puede ayudar con la hipersensibilidad y los trastornos de los nervios intestinales


Hipersensibilidad y trastornos de los nervios intestinales

De origen miofascial

Algunos trastornos nerviosos intestinales están relacionados con elevados niveles de sustancia P (neurotransmisor relacionado con el dolor y el estrés). El hipertono suboccipital crónico y la deformación de las fascias (envoltorios de los músculos), por la desalineación menor de las cervicales, aumentan las tasas de sustancia P, lo que puede irritar los nervios y la mucosa intestinal.

La relación entre órganos y espalda es en doble vía

Hay una relación directa entre los trastornos digestivos y los problemas de espalda. En muchas ocasiones, el dolor lumbar de predominio izquierdo y la persistencia cada vez más alta de hernia discal en L5-S1, pueden ser reflejo y consecuencia de un síndrome de colon irritable no tratado. Las disfunciones viscerales como ésta, suelen manifestarse con facilidad en la espalda.

Relación nerviosa con los órganos digestivos

Langley descubrió a principios del siglo XX que el tubo digestivo y algunos órganos relacionados cuentan con una red amplísima de neuronas con autonomía propia y una fina regulación por parte del sistema nervioso central. Se trata del sistema nervioso entérico que forma parte del sistema nervioso autónomo y se encuentra en esófago, estómago, intestino delgado y colon.

Las neuronas del sistema nervioso entérico se recogen en dos tipos de ganglios llamados plexos nerviosos. Para controlar y regular esos plexos, estos tienen comunicación con el sistema nervioso simpático (que nace en la columna vertebral dorsal y lumbar) y el sistema nervioso parasimpático (que nace en el tallo cerebral y del que forma parte también, el nervio vago).

Comunicación a nivel nervioso simpático:

La médula espinal que se continúa con el encéfalo a través del bulbo raquídeo y a nivel del agujero craneal (foramen magnum), se ramifica y da origen a 31 pares de nervios raquídeos. Los pares que van de las vértebras T5 a L2 son quienes llevan las fibras del sistema nervioso simpático a todo el aparato digestivo, tras reunirse con unos ganglios específicos (celíaco y mesentéricos).

Comunicación a nivel nervioso parasimpático:

Es el nervio vago (par craneal X) quien lleva fibras del sistema nervioso parasimpático a las proximidades del esófago, estómago, páncreas y mitad del intestino grueso. Y es el plexo sacro quien lleva las fibras parasimpáticas al colon descendente, colon sigmoideo, recto y ano. Todas estas acciones mediadas para estimular la secreción y motilidad intestinal.

Efectividad, mejorías y limitaciones de AtlasPROfilax® en la hipersensibilidad y los trastornos de los nervios intestinales

  • En el 80% de los casos, la corrección del DIM del Atlas resulta de gran ayuda en quienes padecen trastornos intestinales. Esto se manifiesta mediante disminución del dolor, la diarrea o el estreñimiento, la lumbalgia que acompaña estos trastornos y la irritabilidad.
  • AtlasPROfilax® reduce las interferencias a la altura del tallo cerebral y a otros niveles nerviosos de los segmentos de la columna implicados en la comunicación con los órganos digestivos. Esto explica el porqué del mejoramiento de las funciones intestinales.
  • Los trastornos intestinales asociados con infección, candidiasis, parásitos, déficits nutricionales, ansiedad, etc. no tienen un gran impacto tras la aplicación de AtlasPROfilax®. Para todos ellos, es preciso un tratamiento integral.

Los trastornos intestinales de origen infeccioso, por intolerancias alimenticias a la lactosa, el gluten y otros; por malabsorción de los carbohidratos, por parasitosis, o  consecuencia de desórdenes de ansiedad, representan una efectividad menor a la corrección de la Desalineación Menor del Atlas, teniendo en cuenta que NO todo proviene del Atlas.

Testimonios

AtlasPROfilax y la hipersensibilidad y trastornos de los nervios intestinales

Liberada de 30 años de Fibromialgia y migrañas

"¡He sentido un alivio increíble! La calidad de vida mejoró 100%".

Bibliografía relacionada:

  • Pedersen E. Regulation of bladder and colon--rectum in patients with spinal lesions. Journal of the Autonomic Nervous System. 1983.
  • Bodey, Gerald P.  Candidiasis: Pathogenesis, Diagnosis, and Treatment. Raven Pr; 1992.
  • Murray, Michael T. Chronic Candidiasis: Your Natural Guide to Healing with Diet, Vitamins, Minerals, Herbs, Exercise, and Other Natural Methods. Harmony. 1997.
  • The immediate effects of sigmoid colon manipulation on pressure pain thresholds in the lumbar spine. Journal of Bodywork and Movement Therapies. Vol. 16, Ed. 4 , pp. 416-423. 2012.
  • Gonkowski, Slawomir . Substance P as a neuronal factor in the enteric nervous system of the porcine descending colon in physiological conditions and during selected pathogenic processes. BioFactors.Vol. 39, Ed. 5, pp. 542–551. 2013.
  • Wu B, Lai QK, Liu JH, Lin C. Effect of food allergy early in life on visceral hyperalgesia in the developing rats and role of substance P abnormal expression in colon. Chinese Journal of Pediatrics. 2013.
  • Brain-derived neurotrophic factor (BDNF) enchances cholinergic contraction of longitudinal muscle of rabbit intestine via activation of phospholipase. American Journal of Physiology. 2013.

Advertencia

Por favor, lea nuestra advertencia.

No es nuestra pretensión que los lectores de esta página web asuman que el Desarreglo Intervertebral Menor del Atlas es la causa única de los problemas de salud enunciados a continuación en este apartado. El dolor suele ser una señal de alerta de que hay una lesión tisular real o potencial, por lo que es preciso acudir al especialista para advertir de sus posibles causas.

P.e. una cefalea o un dolor local puede tener muchas causas y ser una señal de que una enfermedad está en curso. Incluso un aparente dolor muscular benigno puede advertir de un trastorno metabólico, inmunológico, vascular o  articular. Por ello, si tiene alguno de estos problemas de salud, consulte con su médico y siga el tratamiento respectivo. Recuerde autogestionar su salud con celeridad.

AtlasPROfilax® es un método kinesiológico que secunda a la medicina alopática y a la natural así como a la odontología ortopédica. En ningún caso interfiere o reemplaza los tratamientos médicos – odontológicos ni los medicamentos. El único objetivo que persigue es corregir el DIM del Atlas para mejorar la calidad de vida del paciente y para hacer de éste un terreno más fértil para cualquier tratamiento y terapia posterior.

De igual forma que una gran cantidad de pacientes reacciona bastante bien con especialidades de la medicina complementaria (homeopatía, terapia neural, acupuntura, naturopatía, aromaterapia, nutracéutica, osteopatía, quiropraxis, masajes, terapias energéticas, etc.) hay siempre, una población que por poca receptividad a estas técnicas o por la condición de su propia salud, no tiene los resultados esperados. 

Asimismo y tal y como citan los biólogos chilenos Maturana y Varela, “Los seres vivos son redes de producciones moleculares en las que las moléculas producidas generan con sus interacciones la misma red que las produce”. Ese principio de autopoiesis que trata de la autoproducción y autorregulación, explica por qué algunos pacientes evolucionan favorablemente con una terapia mientras que otros no.

Todo lo anterior para puntualizar que la corrección del DIM del Atlas se ha mostrado altamente efectiva en la disminución del dolor miofascial crónico benigno, en algunos trastornos funcionales de la postura así como en el reordenamiento del Sistema Tónico Postural. Sin embargo y como ocurre en cualquier especialidad de la medicina complementaria, los resultados son proporcionales a la autopoiesis del paciente. 

Existen varias probables etiologías para el desarrollo de disfunciones y dolor en el cuerpo, desde las alteraciones endógenas (genéticas, congénitas, autoinmunes, etc.), exógenas (alérgicas, iatrógenas, patógenas, etc.), ambientales (mecanoposturales, ergonómicas, profesionales, etc.) y multifactoriales (neoplásicas, idiopáticas, psicosomáticas, etc.). 

La desalineación del Atlas no se había tenido presente hasta el desarrollo de la Osteopatía en 1874 por A. Taylor Still, M.D. y el nacimiento de la Quiropráctica en 1895 por D. D. Palmer.  La inclusión del concepto de Desarreglo Intervertebral Menor se hizo en 1969 por R. Maigne, M.D. El DIM del Atlas, estudiado en profundidad durante 20 años por el Dr. R.-C. Schümperli, E.M., fue publicado en 1993.

El DIM de C1 es uno de los factores detonantes del dolor miofascial pero no es el único. Desarreglos Intervertebrales Menores de cualquier área de la columna vertebral pueden proyectarse en ciertos músculos y ligamentos en forma dolorosa. Esto para precisar que el DIM de C1 no es la justificación para todos los dolores miofasciales, si bien, la corrección de este DIM propicia la reversión de DIMs de otras áreas.

La corrección del DIM de C1 ha resultado altamente favorable para los siguientes casos:

  • Histéresis fascial (Deformación plástica de los tejidos fasciales que impide la longitud correcta de los músculos).
  • Un gran abanico de algias (Cefalalgias, cervicalgias, braquialgias, dorsalgias, lumbalgias, sacralgias, coccigodinia, coxalgia, gonalgia y talalgia).
  • Dolor crónico de carácter no maligno ni metabólico ni autoinmune (Algias musculares, periarticulares y paravertebrales).
  • Propensión a rigidez muscular y articular de carácter no maligno (Que no sea producto de desórdenes metabólicos, genéticos y/o congénitos).
  • Aberraciones de la postura (Que no sean de origen neuropático, miopático y/o osteopático, o por síndromes congénitos o genéticos).
  • Contracturas crónicas (Que no guarden relación con condiciones degenerativas de la columna y las articulaciones).
  • Puntos gatillo (Que afecten principalmente cabeza, cervicales y extremidades superiores). 
  • Algunos síndromes producto del estrés (Que no hayan tenido una buena respuesta terapéutica a las técnicas convencionales).
  • Pobre ejecución de tareas y actividades sencillas (Disminución progresiva de la fuerza y la movilidad, que no tenga origen neuropático o genético).
  • Síndromes posteriores al latigazo cervical (Trastornos del ánimo y el sueño, dolores galopantes y rigidez, todos ellos posterior a un accidente).
  • Algias producto del sedentarismo (En pacientes que tienen un Síndrome Superior Cruzado agravado por su trabajo y su postura).
  • Trastornos relacionados con la Fibromialgia (Cefaleas, trastornos del sueño y el ánimo, algias difusas, alteraciones nerviosas de intestinos, etc.). 
  • Desórdenes osteomusculares de difícil diagnóstico por su sintomatología camaleónica (Que no tengan carácter maligno ni genético ni autoinmune).
  • Cefalea cervicogénica (Que no sea producto de alteraciones apofisiarias ni facetarias ni discales de la columna cervical).
  • Cefalea tensional (Que no tenga relación con trastornos vasculares ni articulares de la columna cervical).
  • Cefalea vascular (De carácter no maligno y que no tenga relación con la presencia de tumores, coágulos y/o aneurismas). 
  • Dificultad para sostener la cabeza (Que no esté relacionada con osteoporosis, enfermedad neurológica e inestabilidad cervical).
  • Mareo y vértigo de origen cervical (Que no sea producto de osteofitos cervicales, discartrosis cervical y aplastamiento vertebral).
  • Dolor relativo al síndrome de Fatiga Crónica (Que no sea generado por tiroiditis, rotavirus, candidiasis ni vulnerabilidad química).
  • Trastornos de los discos intervertebrales, en especial aquellos de la región lumbar. (Excepto las espondilolistesis, discartrosis y tumores).