Dolor de hombro, brazo y antebrazo

Cómo AtlasPROfilax® puede ayudar en dolor de hombro, brazo y antebrazo


Dolor de hombro, brazo y antebrazo

De no haber una patología de raíz (tendinitis, hombro congelado, etc.), la limitación en la movilidad y el dolor del hombro son indicativos de trastornos musculares en la región sub-nucal (bajo la nuca) que se desplazan temporalmente desde la musculatura suboccipital hasta los trapecios, los cuales, una vez contracturados irritan las raíces nerviosas de los brazos.

Efectividad, mejorías y limitaciones de AtlasPROfilax en dolor de hombro, brazo y antebrazo

  • AtlasPROfilax® tiene una incidencia altamente positiva en la capsulitis adhesiva (hombro congelado).
  • La movilidad y el dolor de hombro, brazo y antebrazo mejoran en un 80% o más, en 9 de cada 10 pacientes tratados con AtlasPROfilax®.
  • La epicondilitis lateral responde especialmente bien a AtlasPROfilax®. 8 de cada 10 pacientes refieren mejoría sintomática.
  • El síndrome del manguito rotador tiende a responder positivamente, sin embargo, de haber desgarros o rupturas tendinosas, requiere un tratamiento preciso de fisiatría y rehabilitación. Muchos especialistas optan por la aplicación de la técnica AtlasPROfilax® y esperar unos meses antes de recomendar la cirugía.
  • En los dolores de origen articular, de la bursa o los tendones, la técnica AtlasPROfilax® ha mostrado una eficiencia del 50%.
  • En todos aquellos dolores de origen neurológico, vascular o sistémico (cardiovascular, intestinal, ovárico, etc.), AtlasPROfilax® no tiene incidencia alguna.

No todas las omalgias y braquialgias son miofasciales si bien el dolor suele transmitirse por las cadenas miofasciales. Algunas tienen su foco origen en una colelitiasis, ruptura del manguito rotador, embarazo ectópico <Signo de Lafont>, compromiso del ganglio estrellado, artritis, bursitis y síndrome acromioclavicular, las que limitan la efectividad de la corrección del DIM de C1.

Testimonios

AtlasPROfilax y el dolor de hombro, brazo y antebrazo

Alivio del dolor por aplastamiento de vértebras a causa de un accidente

"Cuando salí de aquí, dije: ¡esto es magia!"

Mejoría en secuelas accidente de tráfico

"¡De uno a 10, lo califico con 10!"

Bibliografía relacionada:

  • Goering, Heike. Die Atlasfehlstellung mit Rotation und Kippung nach links. Wunderkammer Verlag. 2012.
  • V.V.A.A. Triggerpunkt-Massage der Schultern: Selbstbehandlung von Schultersteife, Schmerzen und Bewegungseinschränkungen.Probst. 2012.
  • V.V.A.A. TCM in der Sportmedizin. Haug. 2010.
  • Janda, Vladimir. Muscle Function Testing. Butterworth-Heinemann. 1983.
  • Maigne, robert. Diagnosis and Treatment of Pain of Vertebral Origin (Pain Management). Informa Healthcare. 2005.

Advertencia

Por favor, lea nuestra advertencia.

No es nuestra pretensión que los lectores de esta página web asuman que el Desarreglo Intervertebral Menor del Atlas es la causa única de los problemas de salud enunciados a continuación en este apartado. El dolor suele ser una señal de alerta de que hay una lesión tisular real o potencial, por lo que es preciso acudir al especialista para advertir de sus posibles causas.

P.e. una cefalea o un dolor local puede tener muchas causas y ser una señal de que una enfermedad está en curso. Incluso un aparente dolor muscular benigno puede advertir de un trastorno metabólico, inmunológico, vascular o  articular. Por ello, si tiene alguno de estos problemas de salud, consulte con su médico y siga el tratamiento respectivo. Recuerde autogestionar su salud con celeridad.

AtlasPROfilax® es un método kinesiológico que secunda a la medicina alopática y a la natural así como a la odontología ortopédica. En ningún caso interfiere o reemplaza los tratamientos médicos – odontológicos ni los medicamentos. El único objetivo que persigue es corregir el DIM del Atlas para mejorar la calidad de vida del paciente y para hacer de éste un terreno más fértil para cualquier tratamiento y terapia posterior.

De igual forma que una gran cantidad de pacientes reacciona bastante bien con especialidades de la medicina complementaria (homeopatía, terapia neural, acupuntura, naturopatía, aromaterapia, nutracéutica, osteopatía, quiropraxis, masajes, terapias energéticas, etc.) hay siempre, una población que por poca receptividad a estas técnicas o por la condición de su propia salud, no tiene los resultados esperados. 

Asimismo y tal y como citan los biólogos chilenos Maturana y Varela, “Los seres vivos son redes de producciones moleculares en las que las moléculas producidas generan con sus interacciones la misma red que las produce”. Ese principio de autopoiesis que trata de la autoproducción y autorregulación, explica por qué algunos pacientes evolucionan favorablemente con una terapia mientras que otros no.

Todo lo anterior para puntualizar que la corrección del DIM del Atlas se ha mostrado altamente efectiva en la disminución del dolor miofascial crónico benigno, en algunos trastornos funcionales de la postura así como en el reordenamiento del Sistema Tónico Postural. Sin embargo y como ocurre en cualquier especialidad de la medicina complementaria, los resultados son proporcionales a la autopoiesis del paciente. 

Existen varias probables etiologías para el desarrollo de disfunciones y dolor en el cuerpo, desde las alteraciones endógenas (genéticas, congénitas, autoinmunes, etc.), exógenas (alérgicas, iatrógenas, patógenas, etc.), ambientales (mecanoposturales, ergonómicas, profesionales, etc.) y multifactoriales (neoplásicas, idiopáticas, psicosomáticas, etc.). 

La desalineación del Atlas no se había tenido presente hasta el desarrollo de la Osteopatía en 1874 por A. Taylor Still, M.D. y el nacimiento de la Quiropráctica en 1895 por D. D. Palmer.  La inclusión del concepto de Desarreglo Intervertebral Menor se hizo en 1969 por R. Maigne, M.D. El DIM del Atlas, estudiado en profundidad durante 20 años por el Dr. R.-C. Schümperli, E.M., fue publicado en 1993.

El DIM de C1 es uno de los factores detonantes del dolor miofascial pero no es el único. Desarreglos Intervertebrales Menores de cualquier área de la columna vertebral pueden proyectarse en ciertos músculos y ligamentos en forma dolorosa. Esto para precisar que el DIM de C1 no es la justificación para todos los dolores miofasciales, si bien, la corrección de este DIM propicia la reversión de DIMs de otras áreas.

La corrección del DIM de C1 ha resultado altamente favorable para los siguientes casos:

  • Histéresis fascial (Deformación plástica de los tejidos fasciales que impide la longitud correcta de los músculos).
  • Un gran abanico de algias (Cefalalgias, cervicalgias, braquialgias, dorsalgias, lumbalgias, sacralgias, coccigodinia, coxalgia, gonalgia y talalgia).
  • Dolor crónico de carácter no maligno ni metabólico ni autoinmune (Algias musculares, periarticulares y paravertebrales).
  • Propensión a rigidez muscular y articular de carácter no maligno (Que no sea producto de desórdenes metabólicos, genéticos y/o congénitos).
  • Aberraciones de la postura (Que no sean de origen neuropático, miopático y/o osteopático, o por síndromes congénitos o genéticos).
  • Contracturas crónicas (Que no guarden relación con condiciones degenerativas de la columna y las articulaciones).
  • Puntos gatillo (Que afecten principalmente cabeza, cervicales y extremidades superiores). 
  • Algunos síndromes producto del estrés (Que no hayan tenido una buena respuesta terapéutica a las técnicas convencionales).
  • Pobre ejecución de tareas y actividades sencillas (Disminución progresiva de la fuerza y la movilidad, que no tenga origen neuropático o genético).
  • Síndromes posteriores al latigazo cervical (Trastornos del ánimo y el sueño, dolores galopantes y rigidez, todos ellos posterior a un accidente).
  • Algias producto del sedentarismo (En pacientes que tienen un Síndrome Superior Cruzado agravado por su trabajo y su postura).
  • Trastornos relacionados con la Fibromialgia (Cefaleas, trastornos del sueño y el ánimo, algias difusas, alteraciones nerviosas de intestinos, etc.). 
  • Desórdenes osteomusculares de difícil diagnóstico por su sintomatología camaleónica (Que no tengan carácter maligno ni genético ni autoinmune).
  • Cefalea cervicogénica (Que no sea producto de alteraciones apofisiarias ni facetarias ni discales de la columna cervical).
  • Cefalea tensional (Que no tenga relación con trastornos vasculares ni articulares de la columna cervical).
  • Cefalea vascular (De carácter no maligno y que no tenga relación con la presencia de tumores, coágulos y/o aneurismas). 
  • Dificultad para sostener la cabeza (Que no esté relacionada con osteoporosis, enfermedad neurológica e inestabilidad cervical).
  • Mareo y vértigo de origen cervical (Que no sea producto de osteofitos cervicales, discartrosis cervical y aplastamiento vertebral).
  • Dolor relativo al síndrome de Fatiga Crónica (Que no sea generado por tiroiditis, rotavirus, candidiasis ni vulnerabilidad química).
  • Trastornos de los discos intervertebrales, en especial aquellos de la región lumbar. (Excepto las espondilolistesis, discartrosis y tumores).